1. Limpia el filtro de pelusa en cada uso
Un filtro sucio reduce el flujo de aire, alarga los ciclos y aumenta el consumo de energía. Limpia antes o después de cada carga.
2. Revisa y limpia el ducto de salida
El ducto acumula pelusa con el tiempo. Límpialo cada 3–6 meses para prevenir sobrecalentamientos y tiempos largos de secado.
3. Balancea la carga y evita exceso de ropa
La sobrecarga fuerza el motor y provoca desgaste prematuro de la banda y poleas. Distribuye la ropa de forma uniforme.
4. Cuida el espacio de ventilación
Deja espacio detrás y a los lados para una correcta circulación de aire. Evita doblar el ducto en ángulos cerrados.
5. Revisión profesional anual
Una inspección técnica al año detecta a tiempo poleas, rodamientos, resistencia/calentador y sensores, prolongando la vida del equipo.
Si tu secadora ya presenta fallas, revisa nuestra guía de reparación. También tenemos: mantenimiento de lavadoras y refrigerador no enfría.